El agua sirve para apagar el fuego: así es, así te lo han contado y así será por siempre jamás. Y, sí, ya te adelantamos que esta afirmación es verdadera pero… ¿nunca te has planteado por qué? ¿qué es lo que tiene el agua que hace que pueda sofocar incendios?

En primer lugar y razón fundamental por la que el agua es un agente extintor ideal es que es un elemento incombustible o, lo que es lo mismo, es ignífugo. Yaya, para que nos entendamos todos, el agua no arde. En el momento en que el agua se pone en contacto con el fuego este absorbe el calor y hace que el combustible deje de hacer reacción con el oxígeno. Y claro está, si la reacción finaliza, el fuego se extingue.

¿Cuándo no es un buen matrimonio?

Ahora bien, a pesar de que es un elemento imprescindible en la lucha contra el fuego, no todos los fuegos se deberían apagar con agua. Esta relación está sentenciada al fracaso cuando lo que se está quemando es algo con aceite ya que, cuando se mezclan, el agua se vaporiza de manera inmediata y arrastra consigo gotas de aceite hirviendo. Las partículas de aceite, al ser inflamables, se esparcirán rápidamente, de forma que el fuego prenderá rápidamente quemando todo aquello que esté a su alcance.