Los extintores son, por excelencia, uno de los sistemas de extinción de fuego más conocidos entre las personas de a pie que no tienen nada que ver con este sector. Y, aunque en esencia se sabe que son bombonas o cilindros metálicos que se usan para extinguir incendios de pequeña consideración, lo cierto es que los extintores son mucho más que eso. Por ejemplo, ¿alguna vez te has parado a pensar cuántos tipos hay y para qué se usan en cada caso? Si la respuesta es no, no te preocupes, aquí saldrás de todas las dudas posibles que hay, para empezar, entre extintores portátiles y móviles:

Sobre los extintores portátiles

La principal y única diferencia que hay entre extintores portátiles y móviles es su peso. Llamamos a extintores portátiles a aquellos cuya masa es inferior o igual a 20 kg.

Este tipo de agente extintor puede ser, a su vez, manual o dorsal, dependiendo de si pesa 23 kg (manual) o si llega a alcanzar los 30 kg de peso (dorsal o, lo que es lo mismo, que queda suspendido en la espalda). Esto no significa que solo puedan llevarse a mano, ya que también pueden ser movilizados tras ser colocados sobre ruedas. Es más, de hecho, ayudan considerablemente en su traslado de un sitio a otro con mayor facilidad, lo que es un gran añadido en caso de tener que actuar ante una emergencia por incendio.

Sobre los extintores móviles

Al igual que los extintores portátiles, los extintores móviles son idóneos en los primeros minutos de cualquier incendio. La diferencia radica, como hemos mencionado en líneas anteriores, en el peso. Si este excede los 30 kg entonces se considera extintor móvil y en este caso debe llevar ruedas para poder ser desplazado.